18 noviembre, 2017

Puerto Boniato: Una vista espectacular desafiando el abismo

Texto y fotos de Reinaldo Cedeño Pineda

Recortada  a la montaña,  a trazos, con giros inesperados, serpenteando el abismo, la carretera hacia el Puerto de Boniato resulta verdaderamente espectacular.  No hay exageración alguna.

Los mapas hablan del estertor del decimonónico y las imágenes de los albores del siglo XX. Ubicada  a solo una decena de kilómetros de la ciudad de Santiago de Cuba, lo cierto es que la vía resulta a la vez  invitación y desafío.

Una vez en la cima, el mirador regala la ciudad en miniatura, en balcones que bordean  la cresta misma de la montaña. El camino está surcado de  gigantes anacahuitas y de flamboyanes encendidos de flores, lo que redondea la belleza del lugar.

No fue obra de la casualidad que el poeta español Federico García Lorca escogiera este exótico paraje  en sus días  de visita a Santiago de Cuba en 1930. Tampoco, que Francisco Repilado, conocido por Compay Segundo, mencionase el lugar en su célebre tema “Sarandonga”.

El Puerto de Boniato  forma parte de un grupo de la ya mítica Sierra Maestra, el conjunto montañoso más importante de Cuba, cargado de valores paisajísticos de excepción. Montaña adentro se vivió parte de la historia más reciente de la Isla.

En una de sus áreas más hermosas está instalado el restaurante El Balcón del Puerto. Platos a base de plátanos, arroz, frijoles, maíz y cerdo asado son típicos del lugar. Cuenta además con servicio de parrillada y bar. Deténgase. Aquí no se vive con apremio.

ESPÍRITU DE LA MONTAÑA

Mientras caminas, no podrás evitar posar la vista sobre una escultura de una dama que arquea  la mano a la altura de la frente. Desde su mirada de granito quiere saltar, quiere derramarse.

La dama pétrea quiere adivinar las aguas, dejar que penetre en sus ojos el brillo de plata y despejar las brumas para advertir las calles de Santiago de Cuba como un hilo en la distancia.

Obra del reconocido artista René Valdés Cedeño (1916-1976) e instalada a principio de los años cincuenta, la pieza lleva el nombre de “Espíritu de la Montaña”. Nada más apropiado, porque le acompañará en el ejercicio de  hacer un paneo sobre las alturas que le rodean o de atisbar el horizonte.

NO ES UN SITO MÁS

El Puerto de Boniato no es un sito de montaña más. Aquí la gente es amable y la naturaleza generosa. La palma real ofrecerá  su cabellera al viento. El frescor permanente le dejará una especial caricia.

Desde aquí suelen organizarse competencias de paracaidismo, parapente y alas delta, aprovechando las condiciones adecuadas de altitud y aire.

Ideal para alejarse del ambiente citadino, para vivir una experiencia familiar, para  intercambiar un abrazo intenso. También para tomar imágenes que seguramente formarán parte de su memoria.

Una conversación en  este sitio tendrá un singular encanto. Un  beso, pondrá de cómplices a las nubes, allí donde se juntan con el sol.

Hay algo aquí. Acaso el verde intenso, el verde en su esplendor. Acaso la mirada única, el asalto de la poesía, el desafío del abismo. Acaso algo más. Vívelo…

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